UN CUENTO DEL TAROT

COAGULA SOLVET

Carlos Maldonado


La década mística 1 + 2 + 3 + 4 = 10 expresa esta idea.

Helena Petrovna Blavatsky

 

Un día en el colegio, Shanma me mostró en secreto unas cartas que dejó su abuelo en la cajonera después de morir. Su familia, al revisar sus pertenencias, en un descuido casi las tiran a la basura, pero Shanma, solo para tener presente un recuerdo de él, las guardó sin que nadie se diera cuenta. Estábamos cerca en el salón B33, lejos de todos nuestros compañeros, esperando a que se fueran para verlas.

Shanma me contaba que su abuelo usaba mucho esas cartas para leer el futuro y que por su poder no era bueno mostrarlas al público. Yo no le creí ni papa ¿cómo unas cartas harían eso si son meras cosas, son papel con imágenes y ya? me parecieron meras supersticiones. Igual, al verlas por primera vez me encantaron sus colores y sobre todo los números que tenían encima de cada carta, números romanos y números comunes, me encantan las matemáticas y eso me cautivaba.

Ese día, jugamos a copiar las cartas que más nos gustaban. Yo no soy buena dibujando, pero las cartas eran tan hermosas que, pese a su desgaste, tenían su atractivo. Así que acepté la propuesta.  Cada una tomó una parte del mazo y las miramos carta por carta, buscando una en especial.

Elegí la carta número II, llamada, La sacerdotisa, es una mujer que refleja estar libre y tiene un aura en su cuerpo que la hace ver trascendental. Mi amiga eligió el número XIV, llamada El Arte, y su imagen era impactante, una mujer con dos cabezas preparando algo en un caldero junto con dos animales, un gato blanco y un ave roja. Le pregunté por qué eligió esa carta y me decía que le recordaba que a veces siente ser dos personas, una en la que está tranquila y feliz, en otra muy seria y criticona y esta faceta a veces no le gusta.


La Sacerdotisa y El Arte

Shanma es muy distinta a mí. Le encanta dibujar y es muy buena con los trazos y el color. Su presencia es algo extraña y casi no habla con nadie, pero al conocerla supe que ella poseía mucha sabiduría en sus palabras y eso me animó a conocerla. Frecuentemente me invita a salir a pasear al bosque de Los Tréboles con su papá y mamá los sábados. En los recesos siempre tenía una aventura qué contarme sobre lo que hacían en el bosque. Tenían la costumbre a las cinco de la mañana de ir a agradecer a la naturaleza por la vida que tenían y a observar las plantas y animales que habitaban allí. Debo admitir que veía eso un tanto “creepy”, ya que para mí es raro ir al bosque, prefiero ir a los centros comerciales a ver ropa de moda que ir a andar a ensuciarme por la tierra y el fango. Y eso de madrugar nunca me gustó, soy lo bastante perezosa como para despertarme a esa hora todos los sábados, ¡Nuuuuu…! todos los días me levanto bien temprano para llegar al colegio, sin contar con que los sábados, era costumbre, por orden de mis papas, ir muy a las ocho de la mañana a la Iglesia Universal de la Fé Restaurada con mi familia. A Shanma siempre le daba una excusa para no ir, pese a ello, ella es muy buena amiga y no ponía problema. Me encanta su paciencia y serenidad que tiene a diferencia mía.

 En el salón me decía que había averiguado en Internet las cartas y dizque eran muy especiales porque las dibujó una artista llamada Lady Harris y que ella era una maga muy poderosa amiga de un tal Crowley. Me daba un tanto de miedo saber de esos temas, mi familia sigue siendo muy ortodoxa y no me permiten ver nada fuera del estudio y la Biblia. Me vigilan bastante cuando navego en el Internet y solo me permiten abrir las páginas autorizadas por ellos, que en sí son para las tareas y la religión. Mi tía Listamora es la más estricta y ortodoxa de toda mi familia y ella siempre está con un ojo encima de mí.

Mientras dibujábamos le pregunté a Shanma si ella y su familia creía en Dios:

 - ¿Qué es Dios, es una persona? -, Me pregunta ella mientras trazaba las líneas finales de su dibujo.

 - Ya sabes, el que está arriba mirando todo, cuidándonos y protegiéndonos.

 - En eso no estoy de acuerdo Arista, para mi ese concepto de Dios no existe.

 - ¿Cómo que no existe?

 - Me refiero a que no existe en el sentido que le da la gente. La verdad estamos tan obsesionados con mirar para arriba que nos olvidamos de abajo, de la tierra, de lo que en verdad nos da alimento, sustento y comida. Sé que tienes tus creencias y son respetables, pero para mí Dios es una excusa para manipularnos y enajenarnos de las cosas reales. Lo divino es ver una planta crecer de la nada y que ésta alimente a otro animal, y este a otro. No existe una sola persona o ente que haga las cosas por nosotras, somos todos dioses como diosas y por lo tanto, somos responsables del destino de muchas cosas del mundo. No me gustan las religiones porque nos han llevado a sentirnos perdidos, culpables y sin ideas claras para resolver los problemas del mundo.

No supe qué responder, fue tanta la frustración, me dio tanto malgenio de quedarme sin palabras que arrugué el papel frente a ella, lo boté al cesto de basura del salón y salí. Por supuesto que a mi amiga le molestó tanto mi acto, que pasaron varios días sin dirigimos la palabra. Nos sentábamos en extremos distintos del salón y en el receso me escondía de ella.

No pude dormir varias noches, fijándome en las grietas de mi techo preguntándome muchas cosas después de ese encuentro, recordaba todo lo que mencionó Shanma ¿Acaso en verdad somos dioses? ¿Qué o quién es Dios? Tanto lo pensé una noche que pasé de largo sin dormir, sólo hasta que mi tía me llamó al amanecer para alistarnos a la misa matutina del sábado, sólo ahí me di cuenta de que había pasado la noche en vela.

Todos los sábados era la misma rutina. Con mis faldas largas, rezaba algunas frases bíblicas y le pedía a Dios por el día a día. A mí no me gustan los vestidos que mi familia me obliga a poner. Odio recogerme el cabello y combinarlo con vestidos largos. De hecho, siempre me sentía que no encajaba bien en la Iglesia, solo iba por la presión familiar que es muy fuerte y no me gusta meterme en problemas, a mi familia la quiero mucho. Una vez iniciada la misa el Pastor repetía nuestras constantes faltas al mundo y que, por nuestros pecados, estábamos cerca del Apocalipsis. La música era repetitiva, hablaba sobre entrar a la Casa de Dios y de entregarse con el alma a Cristo. Todo ello era lo mismo cada sábado, una constante repetición que se mantenía. Yo no me sentía plena, me sentía deprimida y perdida en las retahílas del Pastor y en los chismorreos de mis supuestas “hermanas” que nunca las consideré así. De hecho, solo cuando estábamos en plena misa era donde yo las mencionaba como "hermanas", y no después, porque el Pastor era quién nos reiteraba constantemente que nos refiriéramos a ellas de esa manera.

Extrañaba a Shanma… Me sentía culpable después de tratarla de esa manera. No podía estar enojada con ella, fue la única compañera del colegio que le confié todos mis secretos. Un día en el receso me acerqué a ella y noté que leía un libro raro de Tarot de un tal Veed Pramad. Le pedí disculpas, a tal punto que se me zafó algunas lágrimas y me las sequé con el saco del colegio. Ella, con su parsimonia que la caracteriza, me dio un abrazo, diciéndome que me extrañaba un montón. En su lectura de cartas, me explica que le salió la VI invertida, Los amantes cuya pareja está peleándose, la XVII, La Luna cuyos dos perros negros se miran entre sí en una tensión constante, y con la VIII El Ajuste la justica balancea las cosas. De ahí Shanma concluyó que pronto nos íbamos a reconciliar. Yo me reí porque no entendí mucho lo que había dicho, pero igual no me importó con tal de sentir de nuevo la presencia de mi mejor amiga en mis brazos.

 
                                         
 Los Amantes, La Luna y El Ajuste

Ese día Shanma me propuso que aprendiéramos juntas el Tarot, me decía que había un asunto muy interesante el cual ella no entendía muy bien y que de pronto, al ser yo más cercana a las matemáticas, podíamos complementar mejor la comprensión de las cartas.

- En el libro dice que para aprender el mundo de las cartas hay que aprender Kábala y el valor simbólico de los números del 1 al 10.

- ¿Kábala? ¿y de qué se trata eso?

- No lo entiendo muy bien, menciona también temas raros sobre el Árbol de la Vida y de la Muerte.

- Suena bíblico Shanma... ¿no será el mismo árbol del que comió la manzana Adán?

- Tal vez sí, pero creo que no se refiere a ese árbol, sino a una metáfora de la vida y la existencia.

Me comentó que para entender este Tarot no solo era necesario observar de qué se trata el símbolo de cada carta, sino que hay que descubrir un significado oculto que indica un potencial interno y que cada valor en números refiere a una virtud u obstáculo a superar.

Esto me produjo mucha curiosidad. Fueron varios días en el colegio en los que tuvimos la rutina de leer detenidamente el libro con cada carta, entender cada número respectivo y asociarlo con las letras raras que, en realidad, son hebreas. Además, dedicaba unos 20 minutos de las 2 horas que me asignaban de Internet con tal de buscar más fuentes que ayudaran a entender el tema, todo esto muy a escondidas, ya que, al ser una casa familiar, el computador está en plena sala y toca con astucia guardar los documentos en una nube y esconderlos de mis primos, de mis padres y en especial de mi tía.

Empecé a ver con otros ojos el Tarot. Vi en ello un universo distinto donde referían a la espiritualidad como todo un asunto filosófico de las ideas y una matemática de las emociones y el pensamiento, muy desligado al asunto del alma cristiana que es limitado a la culpa y al pecado. Conocí a Blavatsky y Fortune y ellas me abrieron un mundo distinto donde las mujeres somos protagonistas. Desde esa perspectiva empecé a ver el mundo de forma diferente, donde lo espiritual tiene una cabida distinta, como el maravilloso poder de los principios femeninos que junto con los masculinos somos completos. Aquí no hay un Dios masculino que defina mi vida, sino que Dios y Diosa existen en mí y todo se concluye en un flujo vital cuya búsqueda debe ser un movimiento de vida equilibrado, como el péndulo de Newton que me enseñó el profe de Física, el cual, se balancea de un lado para otro en un movimiento constante llegando hasta la neutralidad que es la muerte.

Fue tanta la sed de aprender que armé un perfil falso en las redes sociales con el nombre de Coagula Solvet, buscando en foros y chats (unos tan amplios y otros tan ambiguos) más información que responda a completar el significado completo de las cartas. Conocí palabras fascinantes como  Gematría, Temurah y Notariqon cuyos saberes son tan inmensos como un mar profundo de ideas sin descubrir.

Ir a esa iglesia ya me parecía absurdo. Entendí lo que Shanma me decía cuando mencionaban a Dios como una persona. Escuchaba a ese Pastor que hablaba de Jehová como un personaje caricaturesco que realiza milagros y que debemos entregarnos a él sin juicio ni entendimiento, cuando es todo lo contrario. Reflexionaba y cada vez se me hacía la idea de que Dios es una filosofía que busca entender el principio de las cosas: יהוה (Iod He Vau He) en realidad es un fundamento de la unidad entre lo masculino y femenino cuyo fin es producir vida y movimiento, el cual concluye que la vida misma es una danza poética de esas potencias que trascienden en actos de amor continuo y destrucción, generando nuevas cosas, nuevas ideas y nuevos caminos que dan una nueva visión de la realidad, aprendiendo de sí misma en una constante infinita de acuerdo a sus experiencias recogidas.

Mientras tanto, el Pastor reiteraba: “el dinero es el pecado, líbrate de él que es la marca de Satanás metida en nosotros, purifícate y entrégalo a la Iglesia. Aléjate de las cosas y entrégalas a mi Iglesia. Dios observará tus actos y socorrerá tus penas, todo lo que entregues será purificado por mí que soy el vocero de él, Dios está llamando a que des 100 mil pesos para ser salvado, si no tienes, da algo de igual valor para él, ven y sálvate en el nombre de Dios, Amén”.

Mientras pensaba en ello no pude dejar de analizar el discurso del Pastor y lo poderosa que eran sus palabras. Luego montones de personas se aglomeraron alrededor de su altillo solicitando que recibiera sus diezmos mientras sonaban los músicos y su música reiterativa. Mi tía Listamora inmediatamente abre su bolso y empieza a contar los pocos ahorros que tenía, persuadió a mis papás a que hicieran lo mismo a sabiendas de la condición económica tan delicada por la que estamos pasando. No soporté tal atropello y en pleno acto de entrega, tuve un impulso incontenible, jamás había sentido esta indignación y rabia que le grité a ese Pastor como nunca antes: “usted lo que es… ¡es un estafador, mentiroso, a mi familia la respeta y no voy a dejar que la roben descaradamente!” grité reiteradamente “¡ladrón, no sea cínico con la gente! ¡ladrón...!”. La gente me empezó a abuchear y a gritar, y a decirme que era una loca y una mujer entregada a Satanás. No me importó y seguí gritando más duro que casi se me desgarra la garganta.

Mi familia no podía creer lo que hacía, nunca su hija se había portado así tan explosiva cuando siempre fue dócil, callada y distante, una rebeldía nueva que salió de mí fue para ellos muy desconcertante. El pastor mantenía su discurso, pero esta vez, me atacaba a mí mencionándome como pecadora y que mi alma se la había llevado el Diablo y pidió a mis papás que me llevaran hacia él para que pudiera exorcizar mi alma pecadora. Al ver esto, mi tía con ayuda de mi papá me sujetó muy fuerte de los brazos y a jalonazos y tirones me llevaron contra mi voluntad. La gente abrió espacio como un desfile militar para que llegáramos pronto al Pastor entre risas y burlas. Lloré irremediablemente para que me soltaran moviendo desesperadamente mis brazos y piernas, mientras tanto, más fuerte sonaba la música y los cánticos, y más el Pastor alborotaba a sus fieles. Pronto estaba en el altillo junto a él quien me miraba con soberbia y rabia porque le estaba arruinando su negocio.

- Señor -le decía mi tía Listamora con actitud de devoción-, purifica a mi sobrina que ha entrado en pecado. Ella ha estado muy rara y se la pasa con una actitud reacia a la Biblia últimamente. Señor, ayúdanos a darle la gracia de tu fe divina por medio de tus virtudes.

Entre lágrimas miraba con ira a ese farsante, de repente, en un descuido mi tía y mi papá aflojaron su presión y tan pronto lo sentí, inmediatamente me solté de ellos y salí a correr saltando el altillo y cruzando entre la multitud. Fueron un montón de chiflidos encima mío, escuché que alguien me gritó “bruja maldita”, y sin importar, corrí como nunca antes saliendo de aquel lugar sin mirar atrás.

Corría y corría y corría entre laberintos de cemento y ladrillos… entre lágrimas me dejé llevar por mis pies sin rumbo. Poco a poco se sentían más pesados mis pasos y la vista se tornaba nublada por tanta agua en mis ojos. Sólo pensé en ir a una parte, corrí directo a la casa de Shanma que estaba cerca. Al llegar a su casa cuadrada con dibujos solares, timbré a su puerta reiteradamente que casi quemo el aparato, luego golpee fuertemente la puerta sin respuesta alguna. Estaba tan agobiada que se me había olvidado que ellos estaban en el bosque Los Tréboles. Corrí de nuevo con movimientos torpes debido a esta falda larga, pronto mi cabello perdió su lisura y dejó ver su desorden natural. No me importó, y, con la fuerza que me quedaba, fui directo hacia el bosque.

Nunca me había percatado lo fragante que olía este lugar. Recuerdo que más pequeña vine alguna vez con mis padres en plan familiar, pero este día, al entrar allí, sentí una tranquilidad que hacía mucho tiempo no experimentaba. El sonido de las aves y el verdor de las plantas producían en mí una armonía y libertad sobria. Me sentía perdida, pero, a su vez, no me importaba. No supe por dónde buscar y solo quedó perderme en el devenir de mis pasos errantes entrando más y más al bosque. Los charcos que pisaba me dejaban enormes manchas en mi falda como pecas de tierra y mis zapatos desde hace rato habían perdido su brillo, ahora eran un cúmulo de barro andante.

Escuché varias voces que cantaban y procuré seguir su pista.

A lo lejos vi un círculo hecho con piedras, con unas velas a su alrededor y en su centro había flores de colores con tres personas tomadas de la mano. Me acerqué sigilosamente hacia ellos y detrás de un árbol me escondí para observarlos. Shanma estaba allí presente con los ojos cerrados enunciando junto con sus padres cánticos extraños mientras que sus cuerpos vestidos de blanco con estrellas se movían en una danza fluida y coordinada. El ambiente del lugar cambió repentinamente, aquella danza era tan bella que sentía que el mismo bosque, con sus hojas y animales cantaban en tonos unísonos con ellos. Me produjo algo de tranquilidad oír aquellas voces armoniosas, caí ante la fatiga y me recosté en el árbol para descansar. Oí que los cánticos pararon, volteé a mirar y noté que miraban hacia donde yo estaba, tal vez porque produje algún ruido que interrumpió su concentración.

 - ¿Arista, eres tú?

 Traté de limpiar mi aspecto desprolijo, me levanté y dije:

 - Si... lo siento Shanma si te interrumpí, pero no supe a dónde más llegar.

Las lágrimas volvieron y no pude aguantar. Los padres de Shanma y ella se acercaron a mí buscando consolarme con sus caricias. Shanma me observa detenidamente sin preguntar nada. No fue necesario hablar, sus ojos color miel me daban a entender que intuía lo que me pasaba. Luego sacó su Tarot, lo barajó con destreza y lo puso en el suelo. Me pidió que sacara cinco cartas y las pusiera de izquierda a derecha para que yo las mirara detenidamente. Al ver el Tarot de su abuelo inmediatamente comprendí... IV El Hierofante en su inversión junto a la XVI La Torre, IX El Ermitaño con la X La Fortuna y por último XXI El Universo. Estaba claro su mensaje.


El Hierofante, La Torre, El Ermitaño

La Fortuna y El Universo




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